Por:Héctor Camacho Aular. La música salsera desde su aparición formal, a mediados de los sesenta del pasado siglo XX, siempre ha contado con talentosos músicos en la cual, muchos de ellos, tienen en su historial artístico un original apodo que los hace inolvidables mientras que otros gozan de atractivos sobrenombres. Así tenemos que, entre esos apodos figuran: Pete “El Conde” Rodríguez, José “Cheo” Feliciano, “El Negrito” Calaven, Carlos “Tabaco” Quintana, “El Pavo” Frank Hernández, José Alberto “El Canario”, Camilo “Azuquita” Rodríguez, el pianista Enrique “Culebra” Iriarte, Pablo Villanueva “Melcochita”, el trombonista César “Albóndiga” Monge, el compositor puertorriqueño Catalino “Tite” Curet Alonso, Emilio Landaeta “Pan con Queso”, Julio Ernesto Estrada “Fruko”, Edulfamid “Piper Pimienta” Díaz, Álvaro “Joe” Arroyo, “La India” Linda Bell, la cantautora colombiana Elizabeth “Mimí” Ibarra, Rogelia “Canelita” Medina, la excéntrica Lupe Victoria Yoli conocida en los escenarios salseros como “La Lupe”, el trompetista cubano Alfredo “Chocolate” Armenteros y otros más. A lo antes expuesto, no podía faltar Orlando José Castillo, el famoso “Watussi” quién nació en la población de Marín, estado Yaracuy, Venezuela.
A lo anterior narrado, hay que resaltar también algunos atractivos sobrenombres de distinguidos músicos salseros, tales como: Héctor Lavoe ( El rey de la puntualidad), Ismael Rivera (El sonero mayor), Larry Harlow (El judío maravilloso), Benny Moré (El bárbaro del ritmo), Celia Cruz (La reina de la salsa), Andy Montañez (El niño de trastalleres), Rubén Blades (El poeta de la salsa), Eddie Palmiere (El rumbero del piano), Ray Barretto (El manos duras), Tito Rojas (El gallo de la salsa), Ismael Miranda (El niño bonito de la salsa), Tito Puentes (El rey del timbal), Richie Rey (El embajador del piano), Gilberto Santa Rosa (El caballero de la salsa), Federico Betancourt (El pionero de la salsa en Venezuela), Argenis Carruyo (El volcán del Caribe) y muchos otros. Por supuesto, sin dejar de nombrar al dinámico cantante y bajista venezolano: Oscar D’ León (El sonero del mundo).
La historia de la música salsera latinoamericana no ha cesado en dejarnos en sus actuaciones muchos acontecimientos, dignos de narrar y divulgar, a las nuevas generaciones. De allí que, lo expuesto en nuestra crónica es tan solo uno de ellos.