Por: Héctor Camacho Aular.
Por los alegres escenarios de la música han logrado mantener su éxito a través del tiempo inolvidables artistas del canto, cuyo trabajo fecundo merece, con orgullo y justicia, darlo a conocer a las nuevas generaciones de melómanos. Uno de ellos, es el aporte dejado por “El tenor favorito de Venezuela” Alfredo Sadel, quién tuvo la dicha de incursionar por el camino triunfante tanto en canto popular como en el exigente mundo bel canto. A lo anterior señalado, es digno de agregar su obra realizada como compositor de música popular con más de 80 temas culminados, entre ellos, varios pasodobles taurinos.
Alfredo Sadel, desde su adolescencia siempre mostró gran interés por la fiesta de los toros, afición que la utilizaría como fuente de inspiración, para realizar varios temas inolvidables. Así tenemos que, en el año 1948, grabaría para el sello Rex el primer disco de 78 rpm de fabricación nacional, donde canta el pasodoble Diamante Negro, perteneciente al maestro de música José Reyna. De allí en adelante, grabaría de su propia cosecha los sonados pasodobles: César Girón, César Girón de mi pueblo, Fiesta brava, Ángel Soria, Curro primero, Corrida de Covadonga, Luis Miguel, Maestranza de Maracay, Oscar Martímez, Bernardo Valencia y La Feria de la Chinita.
A lo anterior señalado, debemos agregar que “El tenor favorito de Venezuela” llevaría al mundo del disco, con su capote musical triunfal, inolvidables pasodobles de otros autores. Así tenemos que, del mexicano Agustín Lara, grabaría los temas: Silverio, Toledo, Granada, Sevilla y Novillero. Tiempo después, en su exitoso larga duración “Alfredo Sadel. Pasodobles en Feria” (Sonovip 033) incluiría en su canto los temas: Cañitas (Vicente Garrido), Corrida asturiana (Rec. Alfredo Sadel), México canta (María Grever), Guapa (Luis Alcaraz) y el solemne pasodoble, San Cristóbal andina, original del venezolano Chucho Corrales, conocido en su tierra como “El cantor del Táchira”.
Alfredo Sadel, en su triunfal carrera artística llegó a convertirse en el primer ídolo popular venezolano de proyección internacional. De allí no es de extrañar que, entre sus melómanos taurinos, exclamen al escucharlo con alegría y satisfacción: “y Olé”

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